jueves, 19 de noviembre de 2009

POCATERRA, murió en su propia ley.

Pocaterra se convirtió en el delincuente más buscado por los cuerpos policiales y militares durante el 2006, en la región zuliana. Entre los meses de julio y agosto había cometido seis violaciones, todos en la zona norte de Maracaibo. El viernes 8 de septiembre, los presos del retén lo decapitaron.





En el interior de una vivienda de concreto, color rosado, rodeada de potreros y máquinas de arado, ubicada en la población de Caramacate, a 45 minutos de San Fernando de Apure, fue capturado el hombre más buscado en el Zulia en el 2006: el psicópata y violador Ángel Pocaterra, de 45 años.


Serían las 5:30 de la tarde, del miércoles 6 de septiembre, cuando una comisión mixta de Polimaracaibo y el Gaes, integrada por media docena de hombres, pisó suelo llanero y bordeó la casa donde permaneció oculto durante 21 días.


Su cómplice, Freddy Rivero, quien fue reconocido por las víctimas de Pocaterra, cayó preso durante la mañana del miércoles, sucumbió ante los interrogatorios de la policía y delató cuál era el paradero del peligroso hombre.


Ya a las 7:00 de la noche de aquel día, se regó la noticia en varios sectores de Maracaibo de que Ángel Alberto Pocaterra había sido capturado en Apure.


Su arresto causó revuelo en la opinión pública zuliana: El hombre que violó a seis mujeres, en distintas zonas residenciales de Maracaibo, entre los meses de julio y agosto de 2006, finalmente cayó preso sin oponer ningún tipo de resistencia.


Un avión privado trasladó a Pocaterra a tierras zulianas, hasta las instalaciones de la base aérea Rafael Urdaneta (Baru) y, posteriormente, fue escoltado vía terrestre hacia la sede de Polimaracaibo.


“El hombre que atemorizaba a las mujeres de Maracaibo está tras las rejas. Ya pueden dormir tranquilos”, señaló en aquel entonces el exdirector de Polimaracaibo, Nelson Acurero.



Frívolo pero con temor



“No tengo que pedir perdón. Yo asumo mis culpas, pero estas que me están imputando tienen que probármelas una a una”, dijo, en exclusiva a PANORAMA, a su allegada a la Baru.

En una entrevista realizada por los cuerpos policiales en la medianoche del miércoles, previo a su traslado al retén El Marite, Pocaterra reveló, con frialdad y confesa ausencia de remordimientos, que no realizaría ningún tipo declaración sobre las causas de su arresto.

“No hablaré hasta tanto no comiencen las investigaciones. Voy a enfrentar todo el proceso que me venga. Si estoy aquí es por algo.

Habrá cosas que yo hice pero ustedes me entenderán.
Sólo tuve una oportunidad para reinsertarme a la sociedad, pero no lo logré, quizás porque no me dejaron.

En diciembre sólo encontré trabajo como chofer, pero mi patrón vivía en la misma urbanización donde reside la jueza que llevó mi caso. Le dijo a mi jefe que yo estuve preso, a la semana siguiente, me botaron.

Yo salí de ahí (del trabajo) con ganas de hacer todo de nuevo, con ganas de agredirla a ella (a la jueza) y de hacer todo lo que hacía antes. Quizás ese momento me afectó.

Estuve preso 22 años y seis meses. Me redujeron la condena de 30 años por redención de pena. Pagué, supuestamente, por dos homicidios, una violación y un robo. Pero lo único que hice fue vender los aires (del apartamento). La violación y los homicidios los cometieron otros.
Yo sé que me van crucificar, trata de portarme bien pero no pude.

Quizás el trato de mis padres me afecto. Voy hacia mi infancia y recuerdo que tuve una vida reprimida, pero sin castigo físico ni psicológico. Por eso yo nunca le he gritado a mi hijo, eso afecta con el tiempo.

No crean, uno siempre tiene su corazón, a pesar de lo inhumano que sea. Muchos lucharon, al que le faltó luchar más fue a mí”, explicó.

Muerte

Un día después de su captura, el jueves 7 de septiembre, Pocaterra fue llevado al retén El Marite, junto con Freddy Rivero, pero su permanencia tras las rejas no superó las 48 horas.

La mañana del viernes 8 de septiembre, más de 20 reclusos del centro de arrestos preventivos lo sacaron del pabellón B, le golpearon, le propinaron varias puñaladas y lo decapitaron.

El ataque comenzó a las 6:15 de la mañana. Aún el sol no salía, y la intención de asesinar a Pocaterra no salía de la mente de los internos del pabellón B, que tienen por código de honor: violar o matar al preso que haga lo mismo en la calle.

Él, según las autoridades, fue el responsable de la violación y asesinato de Blanca Dávila, una vendedora de apartamentos, y la española Carmen Fernández, en la década de los 80.
En sus últimos meses en prisión, Ángel Alberto conoció a Freddy Rivero, quien pagaba condena por homicidio, y estableció una fuerte amistad durante los largos ratos de ocio.

A mediados de 2005, Pocaterra y Rivero quedaron en libertad plena, en cada caso, por beneficios procesales. camino, nunca dejaron de mantener contacto. Volvió a sus andanzas, pero ésta vez sólo abusó sexualmente de ellas y les robó sus pertenencias.

Con el asesinato de Pocaterra culminó la historia de terror que tuvo sus inicios, en noviembre de 1984, cuando se conoció la noticia que las calles marabinas eran recorridas por un peligroso psicópata y aberrado sexual.

Ataques 2006

3/8/06 El departamento Olegario Villalobos de la PR recibió una denuncia sobre dos hombres, supuestos compradores, que violaron a dos muejeres en la Urb. Maracaibo.

7/8/06 Pocaterra se hizo pasar por el comprador de una casa, en la Urb. Las Colonias, y junto con su acompañante violó a la dueña del inmueble.

9/8/06 El psicópata, en compañía de su supuesto perito, intentó violar a tres mujeres en el apartamento 7C del edificio Yaruani, en El Milagro.

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